Un emprendimiento que nace desde la salud y la vida cotidiana
Jenny Calderón, fundadora de Verde Sustento, no proviene del mundo de la construcción ni del diseño industrial. Junto a su marido, ambos enfermeros, comenzaron este proyecto motivados por un interés profundo en la vida sana, los hábitos saludables y la conexión con la naturaleza.
“Siempre me llamó la atención algo relacionado con el bienestar, la salud y el compostaje”, relata. Esa inquietud personal, sumada a una vida en el campo y al gusto por la naturaleza, fue el punto de partida de un emprendimiento que se formalizó en 2021 y que hoy se posiciona como una alternativa sustentable en la zona lacustre.
Del compostaje a los muebles para una vida sustentable
La idea inicial de Verde Sustento estaba directamente ligada al compostaje. Jenny buscaba ofrecer soluciones prácticas para el manejo de residuos orgánicos en el hogar. Sin embargo, la experiencia y el oficio de su marido en la artesanía permitió ampliar el proyecto hacia el diseño y construcción de estructuras funcionales.
“Llegamos a esto de los muebles y estructuras porque él sabía hacerlos”, explica. Así nacieron los primeros productos: composteras, deshidratadores solares, bancales e invernaderos, todos pensados para fomentar una vida más autosustentable.

Diseños funcionales que se adaptan al territorio
Hoy, Verde Sustento trabaja con modelos definidos, pero también desarrolla productos a pedido. El contacto directo con el mercado permitió identificar nuevas necesidades: pérgolas, terrazas y estructuras de jardín que no estaban contempladas en la idea inicial, pero que dialogan con el mismo espíritu del proyecto.
“El mundo real te va mostrando lo que las personas necesitan”, comenta. La propuesta se fue ampliando hacia el disfrute del jardín, sin perder el foco en la sostenibilidad y el diseño consciente.
La elección de materiales y el desafío del precio
Uno de los sellos que Verde Sustento buscó desde el inicio fue el uso de madera recuperada, evitando la madera nativa y priorizando materiales reutilizados. Sin embargo, la realidad del mercado obligó a equilibrar ideales con accesibilidad.
“Queríamos trabajar solo con madera recuperada, pero eso encarece mucho el producto”, reconoce. Aun así, el proyecto no transa en calidad ni diseño. “No nos gusta bajar la calidad. Queremos que los muebles sean funcionales y también aporten a la belleza del jardín”, enfatiza.




Clientes locales y trabajo con identidad territorial
El principal público de Verde Sustento se concentra en Villarrica, Pucón y localidades cercanas. Esto se debe tanto al tamaño de las estructuras como al carácter personalizado del trabajo. En algunos casos específicos, han realizado envíos a otras zonas, principalmente asociados a proyectos comunitarios o municipales.
“La mayoría de nuestros clientes está armando su espacio en una parcela o en su jardín”, explica Jenny. Personas que migraron desde la ciudad y buscan reconectar con la naturaleza encuentran en Verde Sustento un aliado para ese proceso.
Ferias, redes sociales y vínculo directo con la comunidad
La difusión del proyecto se realiza principalmente a través de Instagram, Facebook y ferias locales, especialmente en Pucón. Este contacto directo permite explicar el uso de los productos, despejar mitos —como los asociados al compostaje— y generar confianza.
“Muchas personas sienten curiosidad. A veces ven una compostera y no saben qué es. Eso abre la conversación”, comenta. La educación ambiental es parte fundamental del proyecto, aunque no se plantee desde una lógica académica, sino desde la experiencia cotidiana.
Aprender junto a los clientes y generar comunidad
Uno de los aspectos más gratificantes para Jenny es acompañar el proceso de aprendizaje de sus clientes. Recibe fotografías de huertas, bancales e invernaderos en uso, y observa cómo las personas incorporan prácticas más sostenibles en su día a día.
“Me gusta ver cómo van aprendiendo, cómo manejan el compostaje, cómo crecen sus plantas”, relata. Para ella, Verde Sustento no se trata de vender productos, sino de generar procesos de aprendizaje compartido, incluso reconociendo que ella misma sigue aprendiendo.
Sustentabilidad, familia y educación desde la infancia
El mensaje que Jenny busca transmitir va más allá del objeto. Invita a las personas a atreverse, a involucrar a la familia y especialmente a los niños en estas prácticas. “Se genera algo virtuoso cuando los niños participan. Aprenden responsabilidad y conexión con la naturaleza desde pequeños”, señala.
La historia de Verde Sustento demuestra que la sostenibilidad no requiere grandes infraestructuras ni formación técnica especializada, sino convicción, coherencia y vínculo con el entorno. Desde Villarrica, Jenny Calderón ha logrado unir salud, naturaleza y diseño en un proyecto que invita a vivir de manera más consciente
Este proyecto es financiado a través del Fondo de Fomento de Medios de Comunicación Social del Gobierno de Chile y el Consejo Regional #FFMCS2025






