
El sur de Chile se ha consolidado en los últimos años como un polo de innovación y construcción sostenible, posicionándose como un Hub donde florecen soluciones basadas en la economía circular. Este enfoque está transformando al sector de la construcción e inmobiliario, que comienza a adoptar prácticas de reciclaje y reutilización de materiales en sus procesos.
Uno de los principales desafíos en regiones como La Araucanía y Los Ríos es la distancia entre los centros de reciclaje y los sitios de construcción, lo que encarece el transporte de residuos y aumenta la huella de carbono. Sin embargo, algunas empresas han logrado sortear este obstáculo con iniciativas descentralizadas que integran la cadena de valorización en el territorio local.
“Incorporar la sostenibilidad desde una lógica de economía circular corta ha sido clave. Hemos establecido alianzas con startups que nos proveen soluciones desde la región, sin depender de la zona central”, explica Enrique Loeser, gerente comercial de Inmobiliaria Altas Cumbres, empresa que desarrolla proyectos habitacionales en el sur del país.
Una de estas alianzas es con Pock, una innovadora empresa ubicada en Villarrica que recicla cinco tipos de plásticos —como botellas, tuberías y tinetas de pintura— recolectados en municipios y empresas. Estos residuos se convierten en muebles de exterior, cercos, muros de contención y hasta jabalcones, elementos que sostienen los aleros en las fachadas de los edificios.
“La calidad del plástico reciclado es sorprendente. Lo usamos para distintos componentes en nuestras construcciones, lo que permite reducir residuos, costos y el uso de materiales vírgenes”, detalla Loeser.
Otro ejemplo es Poliestirec, empresa de Puerto Varas que recolecta residuos de plumavit, un material ampliamente usado como aislante térmico. Gracias a un proceso de innovación, transforman estos descartes en pinturas resistentes a la humedad, ideales para los climas extremos del sur de Chile.
“El plumavit genera muchos residuos en obra gruesa. Ahora, gracias a esta solución, lo valorizamos convirtiéndolo en pintura de alta durabilidad, útil para nuestros propios proyectos”, agrega el ejecutivo.
Estos modelos colaborativos muestran que es posible avanzar hacia una construcción sostenible y resiliente desde las regiones, apostando por el talento local, reduciendo la contaminación y aportando al desarrollo de economías circulares descentralizadas.



