
En la lucha contra el cambio climático, la reducción de gases de efecto invernadero ha sido la estrategia principal. Sin embargo, una nueva tendencia está emergiendo: el “secuestro de carbono”. Este proceso innovador no solo captura CO2 de la atmósfera sino que también lo almacena en los suelos, ofreciendo una vía para que las empresas operen de manera más sostenible.
Ana Amar, directora para América Latina de la consultora global de sostenibilidad SLR, explica: “El secuestro de carbono transforma el CO2 atmosférico en compuestos orgánicos a través de las plantas, mejorando así la resiliencia de los ecosistemas agrícolas y reduciendo los efectos de los gases de efecto invernadero”.
Innovación Global en la Agricultura y Piscicultura
El “Carbon Farming Innovation Network”, lanzado por Microsoft en asociación con The Nature Conservancy, es un ejemplo de cómo la innovación en prácticas agrícolas puede incrementar el secuestro de carbono.
Políticas Públicas y Secuestro de Carbono
En Estados Unidos, el Departamento de Agricultura ha implementado el CSL, un programa que incentiva a los agricultores a aumentar el secuestro de carbono mediante prácticas como la siembra y rotación de cultivos.

La Importancia del Secuestro de Carbono en América Latina
“El secuestro de carbono se ha extendido ampliamente en otros países. Es relevante que las empresas latinoamericanas y chilenas también se sumen a la tendencia e incorporen este proceso en su cadena de valor, para que no queden rezagadas en el combate contra el cambio climático”, enfatiza Amar.
Técnicas de Secuestro de Carbono en la Agricultura
La industria agrícola puede implementar este proceso a través de la siembra de cultivos de cobertura. Esta técnica consiste en sembrar plantas en un campo durante períodos en los que el cultivo principal no está creciendo activamente. De este modo, se mantiene el suelo cubierto durante más tiempo, promoviendo la captura de CO2 a través de un aumento de la materia orgánica y evitando la erosión.
Otra técnica que almacena el carbono en los suelos es la cero labranza, que consiste en la siembra que se hace directamente en los suelos, sin necesidad de remover o eliminar el rastrojo que lo cubre.
“El secuestro de carbono es una inversión atractiva para las empresas. No solo genera un impacto real en la mitigación del cambio climático, sino que además permite mejorar la salud de los suelos y favorecer la biodiversidad”, dice Amar.

Industria Energética y Captura de Carbono
Además de las prácticas agrícolas y acuícolas, la captura de carbono está tomando un papel crucial en plantas industriales energéticas. Uno de los ejemplos es la industria “waste-to-energy” (valorización energética de residuos) Europa está liderando con el ejemplo, implementando tecnologías de captura de carbono para reducir significativamente las emisiones de CO2. Estas instalaciones convierten los desechos en energía, al mismo tiempo que capturan el CO2 generado durante el proceso. Proyectos como el Northern Lights en Noruega y el Acorn CCS en Escocia están marcando la pauta, con planes para inyectar millones de toneladas de CO2 en formaciones geológicas subterráneas1. Estos esfuerzos son parte de una estrategia más amplia que busca alcanzar la neutralidad climática en Europa para 2050, como lo establece el Pacto Verde Europeo2.




