En Chile comienzan a consolidarse señales claras de cómo la innovación en el tratamiento de residuos industriales está dando forma a nuevas maneras de producir. Desde prototipos elaborados con cenizas y polvo de madera hasta ahorros derivados de una gestión más eficiente de los desechos, los avances en circularidad industrial apuntan a un verdadero cambio de paradigma.
Durante 2024, MASISA recicló 915 toneladas de materiales aprovechables y evitó que 206 toneladas terminaran en rellenos sanitarios. Además, optimizó el consumo de agua con un ahorro de 202 m³ en sus plantas de Cabrero y Mapal. Estos resultados se enmarcan en su participación en el Acuerdo de Producción Limpia “Transición hacia la Economía Circular”, que busca acelerar la implementación de prácticas sostenibles en el sector productivo.
“Los avances ambientales requieren resultados que se puedan medir, y en ese camino la industria tiene un rol clave. En Masisa hemos trabajado para reciclar grandes volúmenes de residuos, optimizar el uso del agua e impulsar innovaciones que den nuevos usos a materiales que antes se desechaban. Estos logros muestran que es posible avanzar hacia modelos productivos más sostenibles con beneficios reales para el país”, señaló Reinaldo Gallegos, Gerente de Salud, Medioambiente, Seguridad y Relación Comunitaria de MASISA.
Más allá del impacto ambiental, la innovación también está abriendo oportunidades en nuevos mercados. Junto a la Universidad del Bío-Bío se han diseñado prototipos de indumentaria, embalajes y otros productos a partir de residuos industriales entregados por MASISA, demostrando que lo que antes era considerado un desecho puede transformarse en un recurso de valor.
La mejora en la gestión de residuos trajo consigo beneficios económicos: en 2024 la empresa logró reducir en USD 27.000 los costos asociados a esta área. Para 2025, la compañía está promoviendo nuevas alianzas para dar valor a materiales descartados, entre ellas proyectos de compostaje y soluciones innovadoras que permitan ampliar el alcance de la circularidad.
El desarrollo de estas iniciativas está marcando un precedente regional: la innovación en residuos industriales no solo contribuye a disminuir la huella ambiental, sino que también abre paso a modelos productivos que generan beneficios ambientales, sociales y económicos de manera simultánea.



