Amada Granel: economía circular y consumo consciente desde Temuco

Desde Temuco, Amada Granel se ha consolidado como una alternativa concreta al consumo tradicional. Fundado en 2018 por Roxana Sepúlveda, este proyecto impulsa la venta a granel, la reutilización de envases y el trabajo con proveedores locales, promoviendo una relación más consciente entre las personas, los productos y el medioambiente.

Un emprendimiento que nace desde una necesidad cotidiana

La historia de Amada Granel comienza desde una experiencia personal. Roxana Sepúlveda, su fundadora, relata que la idea surgió al regresar a Temuco luego de vivir varios años en Santiago.

“Allá teníamos todo organizado para reciclar y comprar a granel. Cuando volvimos, no encontramos esa opción acá, salvo ir a la feria y no siempre con la calidad o variedad que buscábamos”, explica. Frente a esa ausencia, decidieron crear un proyecto que resolviera una necesidad familiar, pero que también pudiera responder a una demanda creciente en la ciudad.

Venta a granel y mínima generación de residuos

Desde sus inicios, Amada Granel apostó por un modelo centrado en al venta a granel y la reducción de sus residuos, comenzando como una plataforma digital con reparto a domicilio.

“Siempre pensamos en la mínima generación de residuos en la casa de nuestros clientes. Para eso, comprábamos en grandes volúmenes o en envases retornables”, señala Sepúlveda. El sistema permite que los envases vuelvan a los productores o se reutilicen constantemente, cerrando el ciclo de consumo.

Roxana Sepúlveda, Fundadora de Amada Granel

Economía circular aplicada en la práctica

El principio que guía a Amada Granel es claro: evitar que los productos se transformen en basura. Aceites, alimentos, productos de limpieza y artículos de cuidado personal se comercializan bajo un sistema de retorno y reutilización de envases.

“La idea era que esto fuera realmente circular. Nosotros llevábamos el producto, el cliente lo traspasaba a su envase y nos devolvía el frasco para volver a usarlo”, comenta Roxana. Este modelo permitió consolidar una red de proveedores locales y nacionales comprometidos con la sostenibilidad.

De la venta digital a la tienda física

Con el crecimiento del proyecto y una base de clientes fidelizados, Amada Granel dio el paso hacia una tienda física. Sin embargo, su apertura coincidió con el inicio de la pandemia.

“La ventaja fue que ya teníamos toda la estructura digital y el reparto a domicilio funcionando”, recuerda su fundadora. Esto permitió responder a la alta demanda durante ese periodo, incluso sumando un carrito eléctrico y más personas al equipo de reparto.

Confianza, protocolos y cercanía

Uno de los principales desafíos fue generar confianza en torno a la manipulación de productos a granel. Para ello, el proyecto implementó protocolos claros de sanitización.

“Teníamos una vajilla industrial para sanitizar los envases, con protocolos muy claros. Eso le dio seguridad a la gente”, explica Roxana. La cercanía y la transparencia fueron claves para fortalecer el vínculo con los clientes.

Una alternativa real al supermercado

Hoy, Amada Granel ofrece una amplia variedad de productos: alimentos, frutos secos, artículos de limpieza, cuidado personal, productos para mascotas y opciones compostables.

“La idea es ser una alternativa al supermercado”, señala Sepúlveda. Desde detergentes que permiten reutilizar el agua para riego, hasta champús en barra, esponjas vegetales y seda dental compostable, el proyecto apunta a reducir el impacto ambiental cotidiano.

Educar a través del consumo

Más allá de la venta, Amada Granel cumple un rol educativo. El diálogo con los clientes es parte central del proyecto.

“Todo lo que uno hace tiene repercusión en otro. La basura no desaparece, llega a otro lugar y afecta a otras personas”, reflexiona Roxana. Esta conversación constante ha generado una comunidad cada vez más consciente de sus decisiones de consumo.

Pensar el futuro desde el presente

La motivación que impulsa a Amada Granel sigue siendo la misma desde sus inicios: pensar en el futuro, especialmente en las nuevas generaciones.

“Reducir el plástico y generar menos residuos es una forma concreta de cuidar a quienes vienen después”, concluye su fundadora. Desde Temuco, el proyecto se posiciona como un ejemplo de como la economía circular puede integrarse a la vida diaria, combinando sostenibilidad, educación ambiental y desarrollo local.

Este proyecto es financiado a través del Fondo de Fomento de Medios de Comunicación Social del Gobierno de Chile y el Consejo Regional #FFMCS2025

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