Waste to Energy o Incinerador de Basura: la Eterna Discusión que Japón Aclaró a sus Ciudadanos

La polémica de si el proyecto WTE Araucanía era una planta incineradora o una que valorizaba energéticamente (WTE) se ha dado en distintos países del mundo. Chile no fue la excepción. Lo cierto es qué, en los países desarrollados como Japón, siguen utilizando la tecnología por considerarla la mejor para la gestión de residuos no reciclados, siempre y cuando recupere energía y la transforme en un recurso para sus habitantes.
Proyecto Waste To Energy en ciudad de Nara, Japón presentado en Febrero de 2024

GAIA cuya sigla se podría traducir como Alianza Global por Alternativas a la Incineración es la organización internacional que por décadas ha tomado como bandera de lucha ir contra la incineración de residuos. Esto le ha valido un nombre a nivel internacional participando activamente en foros y encuentros y proliferando como mensaje que la incineración de residuos es mala para el medioambiente y los ciudadanos.

Los NIMBY (no en mi patio trasero), por otro lado, son las comunidades que se oponen a la instalación de proyectos de cualquier tipo y son los aliados perfectos para organizaciones como GAIA.

Caso La Araucanía

Justamente eso ocurrió en la región y específicamente en la comuna de Lautaro. Ahí, fue la agrupación RADA, integrante de GAIA quienes lideraron y gestionaron el trabajo comunitario contrario a la instalación de una planta Waste-To-Energy del consorcio WTE Araucanía.

Uno de los mensajes que más se repitió en la discusión era que Lautaro no quería un “incinerador de basura”.

Alejandra Parra líder de la agrupación RADA declaró en agosto de 2021 “No podemos permitir la instalación de un incinerador de basura en Lautaro”., mientras que el propio municipio tituló en marzo de 2022 “Lautaro triunfa ante incineradora de basura WTE”.

Pero, ¿es realmente una planta Waste To Energy o un Incinerador?

Manifestación en el frontis de la Municipalidad de Lautaro

Los Efectos del «Triunfo NIMBY»

Hablar de triunfo, como lo hace el municipio, es complejo si ponemos en perspectiva que Lautaro, transporta cerca de 11 mil toneladas de residuos cada año, siendo así la tercera comuna que más basura lleva hasta un vertedero fuera de los limites regionales, en este caso Mulchén. Lo ha hecho por al menos 8 años consecutivos depositando así más de 80 mil toneladas.

Que no se construya el proyecto WTE Araucanía le ha significado en total a las regiones de La Araucanía y el Biobío un costo ambiental incalculable. A las casi 200 mil toneladas por año que se transportan y que son depositadas en vertederos o rellenos sanitarios, se agregan los pasivos ambientales que estos desechos dejan. Hay que sumar a esta cuenta casi 100 camiones diarios que deben transitar por las rutas con basura. Económicamente la historia no es distinta, solo para Temuco tiene un costo superior a los 6 mil millones de pesos cada año mientras que los municipios chicos buena parte de su presupuesto anual se destina a este ítem.

Comunidad de Mulchén contra el vertido en su comuna

Una Solución que no Llega

Para agrupaciones como GAIA y la antes mencionada RADA la solución es implementar proyectos Cero Basura, donde a través del compostaje, reciclaje, educación ambiental y otros se reduciría hasta en un 80% la basura generada. Pero hasta ahora de esa experiencia poco y nada se ha visto. Los pequeños trabajos implementados han sido insuficientes para contener la gran masa de residuos generada.

¿Waste-to-Energy o Incinerador?

Esta discusión es la que se repite continuamente, y Japón es quizás el mejor en explicarlo, ya que en ese país llegaron a tener poco más de 1100 incineradores de residuos, plantas que tecnológicamente son hornos incineradores donde se quema la basura, pero no se recupera energía.

Estas instalaciones fueron construidas desde principios del siglo XX y hasta 1980 aproximadamente. Adecuadas tecnológicamente con el paso del tiempo para mejorar el filtrado de los gases, no fue hasta 1960 que la tecnología WTE comenzó a construirse.

Hoy, Japón tiene 404 plantas Waste-To-Energy operativas y pese a que, según el Ministerio de Medio Ambiente del país, la generación de residuos cayó de 44,87 millones de toneladas en 2013 a 40,34 en 2022 junto con la disminución de la población, siguen levantando instalaciones WTE para reemplazar a las antiguas incineradoras.

Gráfico que demuestra el aumento de instalaciones Waste-To-Energy en Japón y su importancia en la generación energética local

El Mensaje y las Soluciones Reales Ante la Discusión ¿Waste to Energy o Incinerador?

Este justamente ha sido el principal argumento contra agrupaciones como GAIA o los llamados NIMBY en Japón. «Queremos borrar la imagen negativa de las instalaciones de tratamiento de residuos» dijo en su momento el alcalde de la ciudad de Nara en Japón, Gen Nakagawa cuando anunció los planes para una nueva instalación WTE en febrero de 2024.

Con una población de 350.000 habitantes, Nara necesita urgentemente reubicar su antigua instalaciones de tratamiento de residuos en funcionamiento desde 1982.

Y es ahí donde las autoridades y políticos encontraron la solución. Demostrar a la gente que ya no se construyen “incineradores de residuos” sino sofisticadas plantas que utilizan la incineración, pero recuperan la energía para inyectarla a su propia población o Waste-to-Energy (WTE).

El alcalde Nakagawa propuso entonces una planta de generación de energía (WTE) que abordaría las preocupaciones sobre la eficiencia energética, así como el procesamiento de residuos.

La planta de incineración de Meguro equipada con conversión de residuos en energía de 600 t/día se completó en marzo de 2023, en Meguro Ward, Tokio.

Las Soluciones WTE para la Ciudadanía

Ejemplo de esto es la prefectura de Tochigi, donde un tren local (LRT)  comenzó a funcionar entre la ciudad de Utsunomiya y la ciudad de Haga en agosto de 2023. El sistema funciona íntegramente con energía generada en la planta de procesamiento de residuos (WTE) de la ciudad de Utsunomiya y la energía solar comprada a los ciudadanos.

En la ciudad de Yokote, en la prefectura de Akita, en 2016 se transformaron tres antiguas plantas de incineración en una nueva instalación de conversión de residuos en energía (WTE). La electricidad generada se utiliza para alimentar la propia instalación, mientras que el exceso de electricidad se vende. Durante el invierno, el calor generado del proceso se utiliza para mantener calientes las tuberías subterráneas y evitar la congelación.

Así, Japón avanza en eliminar las antiguas incineradoras, quedando actualmente operativas cerca de 1106, mientras que 404 plantas Waste-To-Energy generan energía y otorgan un servicio más completo para la ciudadanía del país.

La Araucanía en tanto envía 100 camiones por día hasta Los Ángeles y Mulchén con basura ¿es ese el triunfo que debemos festejar?

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